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TRÁFICO ILÍCITO DE FAUNA SILVESTRE

Pese a la existencia de legislación internacional para regular el tráfico ilícito de fauna silvestre, como la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés), el tráfico de fauna sigue siendo mundialmente la tercera actividad económica ilícita más lucrativa. Aunque la región amazónica cuenta con una serie de leyes que protegen el medio ambiente, la ausencia gubernamental y los altos niveles de corrupción de las autoridades locales contribuyen a que los crímenes ambientales continúen ocurriendo, perpetuando la pérdida de la biodiversidad y amenazando a varias especies de fauna y flora.

Para cumplir con nuestros objetivos, trabajamos con autoridades ambientales, abogados, organizaciones nacionales e internacionales y medios de comunicación para luchar contra el tráfico ilegal de fauna silvestre y la deforestación ocasionada por la implementación de proyectos científicos y turísticos insostenibles. Este trabajo articulado nos permite reforzar la ley y utilizar herramientas legales para denunciar la corrupción en la zona fronteriza entre Colombia y Perú.

TRÁFICO ILEGAL PARA LA INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA

TRÁFICO ILEGAL

PARA EL TURISMO

Fortalecimiento de la cooperación CONTRA CRÍMENES AMBIENTALES

TRÁFICO ILEGAL PARA LA INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA

El mono nocturno (Aotus spp.), es el único primate nocturno en los neotrópicos. Además, es la especie banera que Entropika ha elegido para su campaña de conservación del ecosistema amazónico. Durante años, estos carismáticos animales fueron capturados indiscriminadamente para la investigación en malaria, práctica que ha sido autorizada por la autoridad ambiental regional mediante permisos de investigación y colecta.

 

Estos permisos no solo redujeron drásticamente las poblaciones de monos que de por sí ya eran vulnerables, sino que promovieron el tráfico ilegal desde Perú y causaron la destrucción de su hábitat ya que miles de árboles han sido talados durante las capturas.

 

Por más de 10 años, Entropika ha realizado censos de fauna silvestre en varias comunidades indígenas, reservas privadas y en reserva forestal de la nación, con el fin de determinar el estado de conservación de las poblaciones de silvestres, siendo la base de datos más completa sobre grandes vertebrados disponible en la zona fronteriza. Esta información se encuentra disponible en la página web del Fondo Mundial para la Información sobre la Biodiversidad (Global Biodiversity Information Facility en inglés). 

Los datos recopilados proporcionaron  información de línea base para realizar el cambio de categoría  del mono nocturno de Nancy Ma en la lista Roja de Ia Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN por sus siglas en inglés) , pasándolo de la categoría  Bajo Riesgo (preocupación menor) a la categoría Vulnerable.

 

 

Los resultados obtenidos en los censos poblaciones también han sido empleados por el Sistema de Parques Nacionales de Colombia para definir algunas de sus prioridades de conservación y trabajar participativamente con las comunidades indígenas cuyos territorios traslapan el Parque Nacional Amacayacu, en la definición del plan de manejo de recursos naturales. Uno de nuestros estudios ha proporcionado información sobre la sostenibilidad de la caza y su impacto en la seguridad alimentaria.

 

Entropika ha interpuesto varias acciones legales que han lograron disminuir el tráfico ilegal de monos nocturnos. Sin embargo, la corrupción en el gobierno local continua poniendo en riesgo este logro y en la actualidad se siguen extrayendo monos nocturnos silvestres para la investigación en malaria incurriendo en altas tasas de deforestación, asociadas a los insostenibles métodos de captura.

 

TRÁFICO PARA EL TURISMO

Las necesidades de las comunidades locales en la frontera colombo-peruana son ignoradas por los gobiernos centrales que no invierten en el desarrollo económico de esta región, dejándolas con pocas opciones para cubrir sus necesidades básicas (ej. seguridad alimentaria, salud, educación, entre otras). La economía local depende principalmente de la industria del turismo, liderada usualmente por operaciones turísticas masivas e insostenibles, que proveen una de las pocas oportunidades de empleo para comunidades indígenas y colonas.

 

Debido a la riqueza y diversidad biológica del Amazonas, muchas atracciones turísticas incluyen interacciones con animales silvestres en cautiverio, y algunas permiten a los turistas fotografiarse con los animales, lo que se conoce como “turismo de la selfie”. Animales que han sido capturados en estado silvestre y explotados como atractivo turístico viven en condiciones criticas de cautiverio, tienen dietas deficientes y contacto físico frecuente con humanos, lo que los lleva a experimentar estrés y enfermedades asociadas al cautiverio, que por lo general les ocasiona una muerte temprana.

 

Cuando los animales mueren, son reemplazados por nuevos animales capturados en su medio natual, reduciendo con el tiempo las poblaciones silvestres, especialmente de aquellas especies amenazadas y en peligro de extinción. Los animales que han vivido en cautiverio rara vez pueden ser liberados en su hábitat natural nuevamente, creando un cuello de botella genético para la fauna local.

 

Aunque los efectos ocasionados por el turismo masivo y de selfies sobre la  fauna amazónica no han sido cuantificados, en 2017 la organización Wildlife Animal Protection reportó que el 61% de las especies de animales silvestres utilizadas en atracciones turísticas en la región del Amazonas correspondían a especies listadas en el CITES, y que el 21% de estas especies estaban clasificadas por la UICN como especies amenazadas. Una investigación realizada por Entropika sobre el uso de fauna silvestre con fines turísticos en la frontera colombo-peruana reportó la exhibición de 26 especies silvestres. Los animales exhibidos con mayor frecuencia son las aves (loros, guacamayas), perezosos, primates, caimanes, tortugas, felinos y manatíes.

 

En diciembre de 2018, Entropika organizó un operativo de decomiso de fauna silvestre en Puerto Alegría, comunidad peruana que mantenía en cautiverio varias especies de fauna como atractivo turístico para como parte de los paquetes de turismo masivo ofrecidos en Colombia. Algunos individuos eran manipulados por más de 50 veces al día por turistas. Las autoridades ambientales peruanas rescataron 22 animales que fueron llevados a centros de rescate y rehabilitación en Iquitos, Perú.

Esta operación sentó un precedente en el área, motivando a las autoridades locales a ser más activas en la lucha contra el tráfico de fauna silvestre.. Entropika actualmente apoya a comunidades peruanas para reemplazar los ingresos obtenidos en el pasado por la venta de fauna a través de alternativas económicas sostenibles como el turismo de naturaleza de bajo impacto.

 

FORTALECIMIENTO DE LA COOPERACIÓN EN CONTRA DE CRÍMENES AMBIENTALES

En 2018 Entropika organizó un taller con autoridades de Brasil, Perú y Colombia, con la intención de fortalecer las capacidades institucionales y mejorar la colaboración entre entidades para reducir los crímenes ambientales en la tri-frontera y entregar la fauna decomisada a centros de rescate y rehabilitación aprobados.

 

Este taller fue el primer paso para cumplir la meta de capacitar a la policía fronteriza sobre los permisos de comercio internacional emitidos por cada país. En un próximo taller se busca desarrollar una red de inteligencia compartida entre las tres fronteras, crear una fuerza especial de protección para la fauna silvestre, y resaltar la importancia de la colaboración entre la sociedad civil y los cuerpos policiales en las zonas fronterizas para hacer frente al tráfico ilegal.